Jugando Ocencahuac
Una tarde lluviosa en estos tiempos de julio, disfrutando del arrullador sonido del agua en los tejados y degustando un sabroso chocolate con unas deliciosas conchas, la familia charlaba acerca de la historia de Nayarit, rememorando los mitos y leyendas, contándolos efusívamente para deleite de los atentos niños que boquiabiertos adquirían conocimientos de sus orígenes, preguntaban y cada vez pedían mas historias con una insistencia insaturable propia de los pequeños deseosos de sabiduría.
Entonces para demostrar prácticamente una leyenda, recurrimos al método lúdico y nos pusimos a jugar el Ocencahuac, el juego de los Príncipes Cahitas; primero los mas grandes, partidas que se desarrollaron rápidamente bajo la experiencia y habilidad en el ataque y la defensa de sus respectivos reinos, fueron tres partidas que dejaron ansiosos a los pequeños de poner en practica también ellos sus conocimientos en lo abstracto y la sorpresa fue muy grande y grata pues estos niños demostraron una alta capacidad en el uso de estrategias bélicas desarrolladas en el tablero obteniendo como resultado los tres niños ganando un juego cada uno.
Se termina la inolvidable tarde bendecida por Tláloc dejando un momento de satisfacción en la familia que quedará impreso por el resto de sus vidas para el apoyo de la unión, la comunicación y la cercanía afectiva.